vagos

La estupidez de los políticos y de los que los votan, por ende todos nosotros, cada día es mayor. Ahora nos vienen con temas de recortes, sueldos únicos y bajar el número de la casta. Serán gilipollas. O piensan, y saben, que lo somos todos. El problema no es que los políticos cobren mucho, que lo cobran. No. El problema es que no trabajan. No hacen nada. Sólo están ahí puestos a dedo, legitimados por unas votaciones molestas y esporádicas y con el único objetivo de lucrarse ellos a través de todos.

El truco no está en reducir el número porque haya 300 o 150, seguirán siendo igual de inútiles. Incluso con dos, estoy seguro que uno no iría a las sesiones plenarias y el otro estaría metido en una trama de corrupción. No. El secreto, lo que no quieren decir y mucho menos aplicar, es hacerles trabajar. Hacerles ganar hasta el último centimo de sus cochimos sueldos. Hacerles sudar y echarles cuando no cumplan. Algo que inevitablemente ocurrirá tarde o temprano. O más rápido que temprano.

Pongamos un ejemplo. El Senado. Esa institución que ni está, ni se le espera. Pero que consume muchos recursos y genera pocos beneficios. Como siempre la solución la tenemos en la Constitución Española que no será la mejor pero desde luego es una guía magnífica. No la insultemos, la culpa es de los que debían aplicarla. Pero volvamos al tema. Según la Carta Maga, nuestro Senado, está:

  • Ejerce en concurrencia con el Congreso de los Diputados la representación del pueblo español, la potestad legislativa, la función presupuestaria y el control de la acción del gobierno.
  • Ejerce con carácter subordinado la potestad legislativa, pudiendo tomar en consideración proposiciones de ley y remitirlas al Congreso de los Diputados o enmendar o vetar los proyectos y proposiciones procedentes de éste, que siempre puede rechazar las enmiendas o vetos por mayoría absoluta tras su reenvío por el Senado o por mayoría simple dos meses después de dicho reenvío.
  • Ejerce con exclusividad las funciones de propuesta al Rey del nombramiento de 4 magistrados del Tribunal Constitucional y de propuesta al Rey del nombramiento de 6 vocales del Consejo General del Poder Judicial, así como la potestad de autorizar al gobierno a intervenir en las comunidades autónomas.
ladrones

Quedémonos por ejemplo la teoría de que representa al territorio español. Pues por qué no hacer al Senado español el árbitro de todo el desarrollo autonómico en el que nos vemos inmersos. Por ejemplo, cada estatuto, cada transferencia, cada conferencia interterritorial debería ser llevada al Senado, desde el punto de vista legislativo. Todo lo que se hable de Comunidades, por ejemplo los presupuestos, deben ser ratificados no sólo en los Parlamentos Regionales, sino en el Senado que lo remite al Congreso.

Así les multiplicariamos el trabajo por 17 y también evitaríamos las gilipolleces que los virreyes hacen con el reino de Taifas que es España. Y claro, trabajando por resultados. Como en el cole. Si no vas a un sesión, no cobras ese día. Los justificantes son válidos pero deben ser aprobados por el mismo Senado. Se acabó el decir que estaba reunido con unos representantes de la industria olivera cuando represento a Huesca. Reunido es huntado, por si no lo entendéis.

Hablando de representatividad. ¿Por qué el Senado ha de ser duplicado al Congreso? ¿Y si lo elegimos con las autonómicas? ¿No creéis que si se cambia el sistema y se ajusta a las elecciones autonómicas, conseguiremos que los partidos locales y regionales entren en el Senado y consigamos esa pluralidad de la que hablamos? ¿No representa a España? Los grandes deberían trabajar para conseguir los escaños más duramente y todas las voces tendrían poder real en el panorama nacional. El estado autonómico sería una realidad pero se podría controlar desde el Estado central sin afrentas imaginarias.

Y si subimos su poder de control sobre el Congreso, apaga y vámonos. Pero el concepto básico es el siguiente: sueldos altos si, trabajo a destajo también. A reventarles, como hacen con nosotros.

Esto son sólo ideas inconexas sobre una institución que juzgo necesaria y que va camino de convertirse en el chivo expiatorio de esta legislatura gracias a la lamprea Rubalcaba y al siempre brillante Rajoy. Son cuatro ideas lanzadas al viento. Probablemente no se puedan cumplir legalmente. Probablemente sean unas burradas como la copa de un pino. Probablemente en estos tres párrafos encontréis más propuestas que en toda la campaña electoral.

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