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El duelo de barbudos moderado por un bigote que soltó la frase de la noche: pueden interpelarse. ¿Os la habéis interpelado hoy? Chanzas aparte, ayer disfrutamos de la fiesta de la democracia en una de sus versiones más onanísticas: el debate o cara a cara o mitin cruzado. Me refiero al carácter onanístico de este acontecimiento porque los medios y los militantes, todos ellos por cierto con el voto decidido desde hace cuatro años, se llenan la boca con la palabra debate. No hay más que ver los análisis estúpidos y sin sentido que se hacen hoy: la corbata, el corte de pelo, las miradas asesinas de Rajoy, los movimientos de teleñeco de la lamprea Rubalcaba. ¿Al final quién ha ganado? Yo no porque me fui a la cama aburrido.

Pero oigan, el debate fue bastante mejor que el de hace cuatro años el Gallego Empanado tuvo con el Payaso Tontito. Quizás porque la situación es bastante distinta, quizás porque el adversario, Rodríguez Rubalcaba, era distinto. Pero tuvo sus momentillos. Debemos admitir que, o por reirnos, o por informarnos, o por insultarlos, algo que llevamos en los genes, nos pegamos ayer a la pantalla. O porque lo echaban en todas las cadenas, salvo en Telecinco, que como siempre se cubre de gloria. Deberían ir a “Salvame” los aspirantes. Eso sería un auténtico cara a cara. Moderado por Belén Esteban.

Ya entrando en materia, más allá del contenido, nos vamos a quedar con el continente. Yo vi una batalla entre dos fuerzas desiguales y con un resultado esperable. Una batalla que hubiese deleitado a Von Clausewitch y a Bonaparte. Por un lado estaba la fuerza menor, saliente, sin el apoyo de las encuestas y sin el aplomo sufience. Rubalcaba, sí. No quiero denostar a la lamprea, pero le vimos menor, arrugado aunque no resignado. Muchos diarios destacan hoy que trató a Rajoy como presidente. Es lógico, no para titular a cinco columnas pedrojotescas, porque el que viene como un canto rodao es el fumapuros. Rubalcaba luchaba a la contra, pero estuvo valiente, incisivo y por un momento lo tuvo. Sólo por un momento. Se le escapó.

Enfrente estaba el hombre que nunca estuvo allí. Rajoy era el ejército defensivo, de mayor fuerza, efectivos y sabiduría. Se le notó mucho, muchísimo más de lo que se podía esperar para un timorato endémico como él, las tablas. Lo salvó. En cuanto iba encajando golpes se daba cuenta de que era inamovible y se animó a lanzarse a su rival. Salió indenme y ahora todo parece un paseo triunfal, siempre que, parafraseando a Clinton-Khan, las elecciones se celebren sin derramamientos de sangre.

En resumen: Rubalcaba buscaba un movimiento audaz que le propiciase la ruptura de la línea enemiga y la victoria en batalla decisiva. Le falto fuerza, recorrido y aplomo. Quiso dibujar un ogro y perdió su credibilidad, poco a poco, en un desgaste quizás inevitable dada la situación. Rajoy replegó fuerzas y dejó que el atacante perdiese empuje para al final dejarle en su sitio.

En conclusión, tres horas absolutamente perdidas, porque seamos sinceros, ¿a alguien le ha servido el debate para algo?

Mañana es 5 de noviembre, una fecha que hasta hace bien poco no significaba nada para nosotros. Pero resulta que ahora todo el mundo se conoce de memoria la frase “recuerda, recuerda, el cinco de noviembre…”. Más allá de la frase, la iconografía asociada a este concepto es la que ha triunfado sumándose a dos movimientos nacidos al calor de las redes sociales: Anonymus y los Indignados. Precisamente el primer movimiento, una suerte de hackers revolucionados que ponen a descubierto las miseras de las grandes corporaciones e insituciones y tumban webs mediante ataques masivos planificados, afirma que mañana cinco de noviembre va a tumbar Facebook. La red social que los ha visto nacer.

Más allá de entrar a valorar a estos dos grupos, sus intenciones y su modus operandi, sin dejar de reconocer este fenómeno social tan curisos, deberíamos analizar el por qué de esta simbología y su evolución. Como muchos sabréis la evolución tiene varias paradas: la traición en sí, la tradición de Guy Fawkes en Inglaterra, el cómic de Allan Moore (no somos dignos) V de Vendetta, la película sobre el cómic y los movimientos basados en redes sociales. Todo ello vertebrado por una careta, un rostro sonriente. Una careta que por cierto, es muy fácil ponerse y hacerse pasar por héroe.

LA CONSPIRACIÓN DE LA PÓLVORA

En el año 1605 un grupo de católicos organizó un complot para matar al rey Jacobo I. El motivo de esta conspiración fueron las medidas adoptadas contra los católicos apostólicos en Inglaterra. El audaz movimiento consistía en dinamitar la Cámara del Parlamento con la aristocracia y la Casa Real dentro. Y además secuestrar a los herederos vivos con la intención de fomentar una rebelión en la campiña inglesa.

Como es evidente, el Gobierno destapó el complot y ejecutó sumariamente a los implicados, entre los que se encontraba un católico llamado Guy Fawkes. De paso, muy al estilo de los gobernantes, endureció las medidas. El complot de la pólvora quedó para la historia como un intento de atentado bastante teatral pero poco efectivo.

EL 5 DE NOVIEMBRE

Los británicos, siempre prestos a reírse de las cosas más tontas, convirtieron el complot en una fiesta. Bonfire Nighet viene a ser la versión de la pérfida albión de nuestras hogueras de San Juan. Hogueras, fuegos artificiales, disfraces de un Guy Fawkes idealizado con sombrero, capa y bigote, y apaleamiento de muñecos con la efigie del traidor.

Tradición que permaneció no sólo en Inglaterra, sino en muchas islas e incluso colonias. Poco a poco, fuera de las islas, se fue diluyendo. Y pasó a ser, evidentemente, algo de carácter festivo más que de mofa a los católicos.

V DE VENDETTA: NOVELA GRÁFICA

Una de las obras cumbres de Allan Moore, bien mirado ¿cuál de sus obras no es cumbres? Aunque explicar V de Vendetta en tres líneas es, sencillamente, imposible, podemos decir que es una novela ambientada en un futuro sombrío, de posguerra. Londres está bajo el yugo de un sistema fascista que controla la ciudad gracias a la tiranía, la represión y un superordenador.

En este entorno aparece la figura de V, una suerte de enmascado, vestido como Guy Fawkes que rescata a una inocente de la muerte y orquesta una serie de atentandos y venganzas, vendetta, contra los líderes del régimen por lo que le han hecho. Finalmente V acaba derrocando al gobierno o más bien este cae por su propio peso ante los actos de esta figura a la que nunca se le ve el rostro.

Más allá del argumento, deberíamos quedarnos con la simbología: un cómic escrito en pleno gobierno Tatcher, la figura de V como vengador y como anarquista reconocido, una venganza personal, un viaje de iluminación, o dos, la degradación humana, el poder del pueblo. En general una trama compleja en la que la figura de V tiene un lugar también complejo.

V DE VENDETTA: LA PELÍCULA

Pues bien, veinte años después del cómic, V de Vendetta es llevado al cine en medio de la fiebre de adaptación de viñetas. La versión, aunque no es mala, simplifica enormemente al personaje y nos habla no de anarquismo, sino de terrorismo para liberar al pueblo y también amor. Sólo el viaje interior de un personaje sigue igual.

Cabe decir que Allan Moore- no somos dignos- renegó de la película al  considerarla simple, errónea y fuera de lugar. La película, que evidentemente se iba a estrenar un cinco de noviembre, tuvo que posponer su premier por los atentandos islamistas. No parecía oportuno hablar de terrorismo. En cambio la figura de V, muy grande en el comic, si caló y el cine la llevó.

ANONYMUS E INDIGNADOS

El siguiente salto fue la búsqueda de un símbolo. Ciertamente el rostro guyfawesko encajaba. Al menos la versión oficial, copyright de Warner Bros, por supuesto. Es fácil ponerse detrás de una careta, como igual de fácil es piratear de forma anónima una web si quieres.

Da Anonymus se pasó a los indignados, aunque de manera minoritaria. Mola mucho ponerte una careta y decir que eres un activista social.

Más allá de criticar todo esto, sólo queríamos dejar constancia de la evolución global que ha tenido lugar desde la conspiración de la pólvora a hoy, otro cinco de noviembre.

Curioso con la que está cayendo que mis pasos me hayan llevado durante varios días a Luxemburgo, el país con la renta per cápita más alta de la unión europea. El dato más escalofriante lo suelto, así, de buenas a primeras: el salario mínimo interprofesional en el Ducado es de 1.787 euros frente los vergonzosos 748 euros que disfrutan los habitantes de la monarquía bananera española.

Otro dato escalofriante: las cajeras del Auchan, Alcampo, sabían hasta cinco idiomas distintos: francés, alemán, luxemburgués, inglés y portugués. Bochornoso. Para nosotros, claro.

Como siempre en nuestros viajes, intentamos no quedarnos con lo evidente, sí, Luxemburgo y alrededores es muy bonita, sino tirar un poco del hilo de lo que podemos ver. Esperamos que os guste.

PRIMERAS IMPRESIONES

La primera impresión cuando llegas a Luxemburgo es que no es tan impresionante para ser el país más rico de la zona. Ricos sí, ostentosos, lo justo. En las calles puedes encontrarte con coches de lujo, palacios impresionantes (ojito al palacete que Acelor Mittal tiene como sede) y restaurantes de alto nivel. Pero en general la ciudad no te apabulla.

Probablemente vaya con el carácter de estas gentes: son un pueblo a caballo entre Francia y Alemania, con todo lo que significa. Son trabajadores, honrados y agradecidos. Y les ha ido bien. Otra primera impresión: en Luxemburgo no hay pobres o zonas malas, si exceptuamos el inevitable entorno de la estación de tren, imán para los locos, sea la ciudad que sea.

BASTIÓN INEXPUGNABLE

El desconocimiento general sobre la ciudad queda patente al descubrir algunos de sus tesoros. Impactantes son las fortalezas, desmontadas a cambio de la independencia, que según cuenta la historia fueron inexpugnables. Las casamatas, trincheras interiores de las murallas excavadas en roca, son dignas de ver y explican por qué nunca se tomaron al asalto aquellos valles y colinas fuertemente guarecidos.

Eso no quiere decir que Luxemburgo haya sido independiente. Como habíamos dicho antes, su situación geográfica le ha convertido en un objetivo goloso y, aunque inexpugnable, la ciudad ha pasado por las manos de las potencias de cada época: Bélgica, Francia, España, Austria, Prusia y Alemania. Precisamente ese carácter y leyenda de bastión irreductible ha podido salvar, probablemente, la belleza de la ciudad. Cambia de dueños sin traumas. Otro ejemplo del carácter de la zona.

EUROCAPITAL Y PARAISO FISCAL

Luxemburgo es también una de las capitales de la Unión Europea, con los Tribunales como principal organismo y representación de lo mismo y se nota. Existe esa zona nueva, de edificios modernos, de oficinas eternas, de gusto ecléctico donde se gestan las políticas europeas. Curiosamente, o no tanto, en este barrio cohabitan las instituciones europeas y los bancos de inversión. Dinero llama a dinero.

La leyenda atribuye a Luxemburgo el status de paraíso fiscal, lo que es una verdad a medias. Ciertamente es un paraíso para las .com y otras empresas en función a otros países de Europa, como por ejemplo en España. Pero las empresas pagan. Pagan menos y además los impuestos son, en general, menores, por lo que el ahorro es más evidente. ¿Por qué estos impuestos tan bajos si lo lógico es que sean altísimos? Al menos en lo que yo vi, desconozco pagos Sanidad y otros gravámenes en nómina, en Luxemburgo está todo hecho. Quiero decir es un país pequeño, con una orografía amable y con ayudas de sus vecinos. La renta media es altísima por lo que intuyo que es fácil mantener un estado de bienestar.

Por no decir que seguro que los luxemburgueses pagan gustosamente sus impuestos sabedores de que están bien empleados.

CAMPOS DE BATALLA

Otra de las peculiaridades luxemburguesas es su amor por Estados Unidos. Curioso pero lógico. Fue esté país quienes los liberó del yugo nazi y fue en las colinas y campos luxemburgueses y belgas, donde el III Ejército de Patton se las vió y las deseó para contener la última acción bélica de la Wermacht.

Precisamente el general Patton yace con sus hombres en un blanco y luminoso cementerio. A un par de kilómetros, en medio de un bosque lúgubre, el cementerio alemán con sus lápidas negras y sus tumbas compartidas por hasta cuatro hombres. La mayoría caídos en la II Guerra Mundial, otros en la I o en guerras anteriores, cuando Prusia combatía por los campos europeos a Napoleón.

De nuevo un sitio donde converge la historia y donde podemos sentir algo especial. Lo más impresionante es quizás comprobar las fechas de la muerte de aquellos jóvenes americanos y europeos. En torno a la Navidad de 1944. ¿Quién mató a quién? ¿Qué pensó el soldado americano que cayó en las afueras de Bastogne en medio del frío una noche del 26 de diciembre de 1944 mientras que su enemigo alemán lo hacía la noche del 27.  Navidad en el infierno congelado de las Ardenas.

INCURSIÓN EN ALEMANIA

Para finalizar nuestro pequeño periplo, cruzamos la frontera con Alemania, en la coqueta ciudad de Trier o Tréveris. Junto al río Moselle, con un centro histórico romano, probablemente desconocida para muchos en España. Resulta que esta ciudad fue de gran importancia para gobernar las provincias Germanas y Galas, de ahí sus vestigios, que no tienen nada que envidiar a otras ciudades. Sobre los alemanes poco que decir, excepto que les gusta el sol más que a nosotros, si cabe.

CONCLUSIÓN

Una ciudad cosmopolita, rica pero sin aspavientos. También tranquila y puede que anodina. Fría y oscura de puertas para fuera, cálida e íntima en interiores. Centro de poder y de oportunidades. En Luxemburgo tienes que valer para medrar, no sirve de nada ser un caradura, un vago o un don nadie. Pone a cada uno en su lugar.

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