Curioso con la que está cayendo que mis pasos me hayan llevado durante varios días a Luxemburgo, el país con la renta per cápita más alta de la unión europea. El dato más escalofriante lo suelto, así, de buenas a primeras: el salario mínimo interprofesional en el Ducado es de 1.787 euros frente los vergonzosos 748 euros que disfrutan los habitantes de la monarquía bananera española.

Otro dato escalofriante: las cajeras del Auchan, Alcampo, sabían hasta cinco idiomas distintos: francés, alemán, luxemburgués, inglés y portugués. Bochornoso. Para nosotros, claro.

Como siempre en nuestros viajes, intentamos no quedarnos con lo evidente, sí, Luxemburgo y alrededores es muy bonita, sino tirar un poco del hilo de lo que podemos ver. Esperamos que os guste.

PRIMERAS IMPRESIONES

La primera impresión cuando llegas a Luxemburgo es que no es tan impresionante para ser el país más rico de la zona. Ricos sí, ostentosos, lo justo. En las calles puedes encontrarte con coches de lujo, palacios impresionantes (ojito al palacete que Acelor Mittal tiene como sede) y restaurantes de alto nivel. Pero en general la ciudad no te apabulla.

Probablemente vaya con el carácter de estas gentes: son un pueblo a caballo entre Francia y Alemania, con todo lo que significa. Son trabajadores, honrados y agradecidos. Y les ha ido bien. Otra primera impresión: en Luxemburgo no hay pobres o zonas malas, si exceptuamos el inevitable entorno de la estación de tren, imán para los locos, sea la ciudad que sea.

BASTIÓN INEXPUGNABLE

El desconocimiento general sobre la ciudad queda patente al descubrir algunos de sus tesoros. Impactantes son las fortalezas, desmontadas a cambio de la independencia, que según cuenta la historia fueron inexpugnables. Las casamatas, trincheras interiores de las murallas excavadas en roca, son dignas de ver y explican por qué nunca se tomaron al asalto aquellos valles y colinas fuertemente guarecidos.

Eso no quiere decir que Luxemburgo haya sido independiente. Como habíamos dicho antes, su situación geográfica le ha convertido en un objetivo goloso y, aunque inexpugnable, la ciudad ha pasado por las manos de las potencias de cada época: Bélgica, Francia, España, Austria, Prusia y Alemania. Precisamente ese carácter y leyenda de bastión irreductible ha podido salvar, probablemente, la belleza de la ciudad. Cambia de dueños sin traumas. Otro ejemplo del carácter de la zona.

EUROCAPITAL Y PARAISO FISCAL

Luxemburgo es también una de las capitales de la Unión Europea, con los Tribunales como principal organismo y representación de lo mismo y se nota. Existe esa zona nueva, de edificios modernos, de oficinas eternas, de gusto ecléctico donde se gestan las políticas europeas. Curiosamente, o no tanto, en este barrio cohabitan las instituciones europeas y los bancos de inversión. Dinero llama a dinero.

La leyenda atribuye a Luxemburgo el status de paraíso fiscal, lo que es una verdad a medias. Ciertamente es un paraíso para las .com y otras empresas en función a otros países de Europa, como por ejemplo en España. Pero las empresas pagan. Pagan menos y además los impuestos son, en general, menores, por lo que el ahorro es más evidente. ¿Por qué estos impuestos tan bajos si lo lógico es que sean altísimos? Al menos en lo que yo vi, desconozco pagos Sanidad y otros gravámenes en nómina, en Luxemburgo está todo hecho. Quiero decir es un país pequeño, con una orografía amable y con ayudas de sus vecinos. La renta media es altísima por lo que intuyo que es fácil mantener un estado de bienestar.

Por no decir que seguro que los luxemburgueses pagan gustosamente sus impuestos sabedores de que están bien empleados.

CAMPOS DE BATALLA

Otra de las peculiaridades luxemburguesas es su amor por Estados Unidos. Curioso pero lógico. Fue esté país quienes los liberó del yugo nazi y fue en las colinas y campos luxemburgueses y belgas, donde el III Ejército de Patton se las vió y las deseó para contener la última acción bélica de la Wermacht.

Precisamente el general Patton yace con sus hombres en un blanco y luminoso cementerio. A un par de kilómetros, en medio de un bosque lúgubre, el cementerio alemán con sus lápidas negras y sus tumbas compartidas por hasta cuatro hombres. La mayoría caídos en la II Guerra Mundial, otros en la I o en guerras anteriores, cuando Prusia combatía por los campos europeos a Napoleón.

De nuevo un sitio donde converge la historia y donde podemos sentir algo especial. Lo más impresionante es quizás comprobar las fechas de la muerte de aquellos jóvenes americanos y europeos. En torno a la Navidad de 1944. ¿Quién mató a quién? ¿Qué pensó el soldado americano que cayó en las afueras de Bastogne en medio del frío una noche del 26 de diciembre de 1944 mientras que su enemigo alemán lo hacía la noche del 27.  Navidad en el infierno congelado de las Ardenas.

INCURSIÓN EN ALEMANIA

Para finalizar nuestro pequeño periplo, cruzamos la frontera con Alemania, en la coqueta ciudad de Trier o Tréveris. Junto al río Moselle, con un centro histórico romano, probablemente desconocida para muchos en España. Resulta que esta ciudad fue de gran importancia para gobernar las provincias Germanas y Galas, de ahí sus vestigios, que no tienen nada que envidiar a otras ciudades. Sobre los alemanes poco que decir, excepto que les gusta el sol más que a nosotros, si cabe.

CONCLUSIÓN

Una ciudad cosmopolita, rica pero sin aspavientos. También tranquila y puede que anodina. Fría y oscura de puertas para fuera, cálida e íntima en interiores. Centro de poder y de oportunidades. En Luxemburgo tienes que valer para medrar, no sirve de nada ser un caradura, un vago o un don nadie. Pone a cada uno en su lugar.

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