Mañana es 5 de noviembre, una fecha que hasta hace bien poco no significaba nada para nosotros. Pero resulta que ahora todo el mundo se conoce de memoria la frase “recuerda, recuerda, el cinco de noviembre…”. Más allá de la frase, la iconografía asociada a este concepto es la que ha triunfado sumándose a dos movimientos nacidos al calor de las redes sociales: Anonymus y los Indignados. Precisamente el primer movimiento, una suerte de hackers revolucionados que ponen a descubierto las miseras de las grandes corporaciones e insituciones y tumban webs mediante ataques masivos planificados, afirma que mañana cinco de noviembre va a tumbar Facebook. La red social que los ha visto nacer.

Más allá de entrar a valorar a estos dos grupos, sus intenciones y su modus operandi, sin dejar de reconocer este fenómeno social tan curisos, deberíamos analizar el por qué de esta simbología y su evolución. Como muchos sabréis la evolución tiene varias paradas: la traición en sí, la tradición de Guy Fawkes en Inglaterra, el cómic de Allan Moore (no somos dignos) V de Vendetta, la película sobre el cómic y los movimientos basados en redes sociales. Todo ello vertebrado por una careta, un rostro sonriente. Una careta que por cierto, es muy fácil ponerse y hacerse pasar por héroe.

LA CONSPIRACIÓN DE LA PÓLVORA

En el año 1605 un grupo de católicos organizó un complot para matar al rey Jacobo I. El motivo de esta conspiración fueron las medidas adoptadas contra los católicos apostólicos en Inglaterra. El audaz movimiento consistía en dinamitar la Cámara del Parlamento con la aristocracia y la Casa Real dentro. Y además secuestrar a los herederos vivos con la intención de fomentar una rebelión en la campiña inglesa.

Como es evidente, el Gobierno destapó el complot y ejecutó sumariamente a los implicados, entre los que se encontraba un católico llamado Guy Fawkes. De paso, muy al estilo de los gobernantes, endureció las medidas. El complot de la pólvora quedó para la historia como un intento de atentado bastante teatral pero poco efectivo.

EL 5 DE NOVIEMBRE

Los británicos, siempre prestos a reírse de las cosas más tontas, convirtieron el complot en una fiesta. Bonfire Nighet viene a ser la versión de la pérfida albión de nuestras hogueras de San Juan. Hogueras, fuegos artificiales, disfraces de un Guy Fawkes idealizado con sombrero, capa y bigote, y apaleamiento de muñecos con la efigie del traidor.

Tradición que permaneció no sólo en Inglaterra, sino en muchas islas e incluso colonias. Poco a poco, fuera de las islas, se fue diluyendo. Y pasó a ser, evidentemente, algo de carácter festivo más que de mofa a los católicos.

V DE VENDETTA: NOVELA GRÁFICA

Una de las obras cumbres de Allan Moore, bien mirado ¿cuál de sus obras no es cumbres? Aunque explicar V de Vendetta en tres líneas es, sencillamente, imposible, podemos decir que es una novela ambientada en un futuro sombrío, de posguerra. Londres está bajo el yugo de un sistema fascista que controla la ciudad gracias a la tiranía, la represión y un superordenador.

En este entorno aparece la figura de V, una suerte de enmascado, vestido como Guy Fawkes que rescata a una inocente de la muerte y orquesta una serie de atentandos y venganzas, vendetta, contra los líderes del régimen por lo que le han hecho. Finalmente V acaba derrocando al gobierno o más bien este cae por su propio peso ante los actos de esta figura a la que nunca se le ve el rostro.

Más allá del argumento, deberíamos quedarnos con la simbología: un cómic escrito en pleno gobierno Tatcher, la figura de V como vengador y como anarquista reconocido, una venganza personal, un viaje de iluminación, o dos, la degradación humana, el poder del pueblo. En general una trama compleja en la que la figura de V tiene un lugar también complejo.

V DE VENDETTA: LA PELÍCULA

Pues bien, veinte años después del cómic, V de Vendetta es llevado al cine en medio de la fiebre de adaptación de viñetas. La versión, aunque no es mala, simplifica enormemente al personaje y nos habla no de anarquismo, sino de terrorismo para liberar al pueblo y también amor. Sólo el viaje interior de un personaje sigue igual.

Cabe decir que Allan Moore- no somos dignos- renegó de la película al  considerarla simple, errónea y fuera de lugar. La película, que evidentemente se iba a estrenar un cinco de noviembre, tuvo que posponer su premier por los atentandos islamistas. No parecía oportuno hablar de terrorismo. En cambio la figura de V, muy grande en el comic, si caló y el cine la llevó.

ANONYMUS E INDIGNADOS

El siguiente salto fue la búsqueda de un símbolo. Ciertamente el rostro guyfawesko encajaba. Al menos la versión oficial, copyright de Warner Bros, por supuesto. Es fácil ponerse detrás de una careta, como igual de fácil es piratear de forma anónima una web si quieres.

Da Anonymus se pasó a los indignados, aunque de manera minoritaria. Mola mucho ponerte una careta y decir que eres un activista social.

Más allá de criticar todo esto, sólo queríamos dejar constancia de la evolución global que ha tenido lugar desde la conspiración de la pólvora a hoy, otro cinco de noviembre.

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